Propuesta:
Hacer de las regiones ejes de desarrollo y desconcentración de poder.
Análisis:
En los últimos cinco años el Perú dio un primer y trascendental paso hacia la regionalización, para salir del agobiante centralismo que nos posterga como nación moderna e integrada. Se dio el marco regulatorio y por primera vez las provincias eligieron a sus presidentes regionales. Sin embargo, a pesar de los avances alcanzados, el país no aprobó la creación de las macrorregiones, pese a las ventajas que estas ofrecen para la promoción de la inversión privada y de focos de desarrollo en el territorio nacional. Primó lo emotivo sobre lo racional por falta de una adecuada cultura descentralizadora.
El próximo gobierno tiene que liderar desde un comienzo ese proceso y, sobre todo, un cambio de cultura para inculcar en las provincias las ventajas de la integración regional. En paralelo, es indispensable que la regionalización no incurra en las mismas distorsiones y deficiencias de su implementación. Por un lado, el Gobierno Central debe asegurar la asignación de competencias y recursos a las regiones y el Congreso establecer los reajustes que demanda la Ley de Regionalización. Pero, por otro lado, los gobiernos regionales tienen la responsabilidad de elevar la calidad de sus gestiones y garantizar su contribución al proceso de fusión. De lo contrario, este deberá hacerse desde el Congreso. Debe asumirse la descentralización no solo con responsabilidad del Gobierno, sino de todos los poderes públicos, de los gobiernos regionales, de los partidos políticos, de la sociedad civil y de los ciudadanos con sus respectivas aspiraciones, desconfianzas y frustraciones provincianas.
Acciones / Ud. decide
Fusionar las actuales regiones, con la participación de gobiernos, líderes regionales y la población. Si esta coordinación no se da, el Congreso deberá pronunciarse previa propuesta técnica del CND.
Definir el número de macrorregiones (no sobrepasar el número de ocho). La fusión debe basarse en un estudio serio, en los expedientes técnicos y en las potencialidades económicas de cada región.
Premiar el esfuerzo de las regiones que se fusionen, mediante otorgamiento de competencias, incentivos y recursos necesarios para su desarrollo y el impulso de la inversión en sus jurisdicciones.
Sancionar a las administraciones regionales que incumplan normas de administración de recursos públicos y a quienes no manejen con transparencia el canon de las regalías que reciben.
Capacitar a los gobiernos regionales en la correcta formulación de proyectos de desarrollo y expedientes técnicos. La labor debe ser asumida por el CND.
Aplicar la valla electoral para la elección de autoridades regionales. De no alcanzar el porcentaje mínimo de un tercio de los votos válidos, convocar una segunda vuelta.