Agenda de Gobierno

Asuntos constitucionales

Poder Legislativo


Propuesta:

Volver a la bicameralidad, es decir un Senado y una Cámara de Diputados.

Análisis:

La realidad ha demostrado que, lamentablemente, el país no está políticamente desarrollado como para tener un Congreso unicameral, en principio, más ágil y económico que el bicameral. Durante el gobierno fujimorista, desde su inicio, se abusó del Congreso con la aprobación de leyes autocráticas, como la llamada de Interpretación Auténtica. Igualmente, el desenfreno populista de los últimos años, que obligó a que el presidente se convirtiera en Senado y observara cerca de 300 leyes, demostró que para nuestro país la bicameralidad continúa siendo la mejor opción.

Por otro lado, el Legislativo debe fiscalizar la gestión del Poder Ejecutivo y demás órganos del Estado, pero con equilibrio y objetividad, sin dejar que su peso político lo obnubile ni afecte al ciudadano. Ello se facilita con la distribución de esa misión entre dos cámaras, máxime si se puede contar con la reflexión que debe ofrecer el Senado. Todo esto le debe permitir al Congreso recuperar su prestigio, como foro de representación ciudadana e institución al servicio del país.

Acciones / Ud. decide

Establecer dos cámaras mediante la modificación del artículo 90 de la Constitución: Senado y Diputados. Instituir un mecanismo para la renovación por mitades del Congreso.
Incluir en la Constitución un sistema mixto (distrito único para el Senado y múltiple para la Cámara de Diputados) que garantice la debida representatividad de todas las jurisdicciones del país.
Definir, mediante reforma constitucional, que los diputados sean elegidos por el sistema de distrito electoral múltiple, a fin de afianzar la descentralización y la permanente comunicación del representante con sus electores; y el Senado por distrito electoral único.
Perfeccionar el Reglamento Interno del Congreso para garantizar la transparencia de la labor legislativa, ordenar los gastos operativos -establecer la rendición de cuentas al 100%- y, en general, organizar la estructura remunerativa en concordancia con la reforma del escalafón estatal y la ley de la carrera pública.
Reforzar las acciones de la Comisión de Ética, como vía primordial con capacidad plena de ejercer sanciones, para que el Congreso no sea en exceso permisivo y pueda recuperar su imagen ante la ciudadanía.

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